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ALEGRIA – ENOJO, LA GRAN POLARIDAD

POLARIDAD: ALEGRIA – ENOJO

Bueno y malo son palabras que se nos vienen a la mente fácilmente. Cualquiera de nosotros puede distinguir entre lo bueno y lo malo.

 

Cuando hablamos de emociones, podemos rápidamente hacer el listado de las buenas y de las malas, no es así?

 

Hemos aprendido, de chicos, a saber distinguirlas y etiquetarlas. Sabemos que la tristeza, el enojo y el miedo, por ejemplo, son malas. La alegría, paz y amor son buenas.

La sociedad nos enseño otra cosa más importante: Mostrar las buenas, ocultar las malas. Esto justifica claramente porque se excede en la sonrisa (sonrisa falsa, sonrisa social, sonrisa forzada) y se oculta el llanto, la bronca y miedo, “miedo es solo para los cobardes”.

Que equivocados que estamos! Tomemos por ejemplo el enojo.

El enojo nos energiza, su función, metafóricamente hablando es “Quitar todo lo que se encuentra en mi camino y que me impide llegar a donde yo quiero”. Fisiológicamente los grandes músculos (piernas y brazos) reciben más sangre, se descarga adrenalina, y nos prepara para la acción.

La microexpresión facial del enojo, evolutivamente hablando, tiene la función de hacerle saber a los demás que deben mantenerse alejados de nosotros.

Cuando un cavernícola se enojaba, mataba a su presa o a cualquier cosa que se le interponía o molestaba. Claro está, que hoy en día no podemos hacer eso. Por el contrario, el mandato social dicta reprimirlo y comportarnos “correctamente” (otra etiqueta).

Se plantea la dicotomía de que nuestro cerebro y cuerpo no está preparado para reprimir el enojo, en términos evolutivos, y sin embargo, es necesario hacerlo para insertarnos en el modelo social.

La primera salvedad, es que existen formas de expresar el enojo, y aún así ser individuos socialmente adecuados. Esto requiere algo que denominamos “proceso de integración”.

Pensemos en lo siguiente: quienes menos manifiesta el enojo, generalmente se ven sonrientes. Es decir, están en el otro extremo. Está polarizados: “muestro la alegría y rechazo mi enojo”. La práctica dice que cuanto más me aferro a algo, más temo por su pérdida. Esto quiere decir, que cuanto más rechace al enojo, más cerca mío se encuentra. Seguramente habrás conocido a alguien que no suele enojarse, pero cuando lo hace, su ira es prácticamente descontrolada.

Todos sabemos que el enojo es necesario, porque muchas veces necesitamos enojarnos para defender posturas o hacerle saber a otra persona que lo que hace nos enoja, de lo contrario seguirá haciéndolo.

Creo que hasta ahora no he dicho nada nuevo, basta con remontarnos a nuestras propias experiencias, o las de otros, y encontrarás ejemplos claros de todo lo que he mencionado.

QUÉ PASA?

La pregunta sería: Qué hace la persona que se guarda el enojo?

Prestemos atención:

1-Como el enojo me energiza necesito la misma cantidad de energía para reprimirlo – Esto quiere decir que produce un doble desgaste al organismo. La del enojo y la de la contención del enojo. No es nada esotérico cuando digo “energía”. Como ingeniero que soy, puedo asegurarte que la energía no desaparece, sino que se transforma. Energía química que se transforma en energía mecánica (para el caso del cuerpo) y en energía eléctrica (para el caso del sistema nervioso central). Esto quiere decir, que el organismos necesita más alimentos y más descanso. Lo más probable, es que la persona ni se entere de esto, porque no se permite entrar en contacto con sus necesidades. Hasta arriesgaría a decir, que sí se da cuenta: lo hace cuando llega a su casa y se sienta. Recién ahí dice “No puedo más del cansancio”.

2-Al no descargar el enojo, se inicia un proceso cognitivo, que genera un ciclo reforzador. Esto quiere decir, que me enojo cada vez más. Me enojo por enojarme (comúnmente llamado culpa), y se enciende el mecanismo del diálogo interno, término conocido como “darse manija”. El enojo se incrementa, porque no lo expreso, y sigo pensando en todo lo que me enoja. Al no descargarlo, ahora mi mente está repasando todo lo que sucedió y todo lo que hice o no hice. Este circuito reforzador, produce aún mayor desgaste.

3-Cuando la contención del enojo termina, empieza un proceso conocido como Retroflexión. Envío el enojo hacia dentro mío. Entonces me como las uñas, me retuerzo un dedo, me pellizco, me fumo 3 cigarrillos seguidos, me voy de la casa o del trabajo, realizo alguna conducta autodestructiva (por ejemplo pelearme con alguien que no tiene nada que ver), etc., etc.

QUÉ HACER?

En la teoría debo integrar mis polaridades. Significa sonreír cuando solo lo sienta, enojarme cuando solo lo sienta. Y no sentir conflicto cuando me enfrento con la situación. Quienes han integrado estas polaridades, se enojan con tranquilidad, o si no tienen ganas de reírse, simplemente no lo hacen. No sienten culpa por hacer lo que hacen. No es un conflicto para ellos.

En base a la experiencia de mis capacitaciones, creo que cerca del 50% o más de la población tiene inconvenientes con la polaridad ENOJO – ALEGRIA / TRISTEZA – ALEGRIA

Siendo sinceros, no vamos a cambiar de un día para otro. Este tipo de metas son desmotivantes: “Oh, me di cuenta de esto, a partir de mañana voy a enojarme y lo expresaré adecuadamente”. No me lo creo.

Lo que sí creo es en el trabajo de hormiga, avanzar con pequeños pasos. Poner en práctica un mínimo cambio. Por ejemplo: Aunque tal vez no pueda expresar mi enojo, puedo poner cara de enojo. O tal vez, puedo sonreír, pero decir lo que pienso.

El otro consejo es la utilización del lenguaje: En vez de decir “Vos me hacés enojar”, podemos probar con “Cuando vos hacés eso, yo me enojo”. De esta forma asumo la responsabilidad de mi enojo. Esto activa en el oyente un mecanismo de defensa mucho menor, e incluso hasta de comprensión. Cada uno debe buscar su forma, pero siempre dando un pequeño paso. Lo que intentamos es realizar un ciclo reforzador positivo. Al encontrar pruebas, de que cuando expreso mi enojo me va bien, refuerzo la creencia inconsciente de “está bueno expresar mi enojo”. Al reforzar la creencia, actúo con más confianza, y aumentan mis capacidades para expresar. Y así sigue el ciclo: “Me enojo, está bueno, aprendo a hacerlo, me enojo”

La diferencia para iniciar el cambio es transformar el pensamiento en acción? Cuál será tu primera acción?

Axel Persello

2 thoughts on “ALEGRIA – ENOJO, LA GRAN POLARIDAD

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