EL ORADOR Y EL INNER GAME

“INNER GAME”

 

El juego externo tiene que ver con tus comportamientos externos y el ambiente. El juego interno se relaciona con tu actitud mental y emocional respecto a lo que estás haciendo. Tiene que ver con tu confianza, tu habilidad para concentrarte, saber tratar con los errores, la presión y demás cosas. El concepto de “inner game” fue desarrollado por Timothy Gallwey para ayudar a las personas a alcanzar resultados extraordinarios en varios deportes (tenis, golf, etc.). El éxito en cualquier área involucra tu mente y tu cuerpo. Prepararte mental y emocionalmente para desenvolverte bien es la esencia del “inner game”.

 

Cuando tu juego externo e interno trabajan juntos, la acción fluye de una forma natural, sin esfuerzo, que se denomina “jugar en la zona”. Algunos aspectos que pueden decirte si estás o no en la zona son:

 

  • Un sentimiento de confianza y ausencia de ansiedad.
  • Un sentido de autoridad humilde: confianza sin arrogancia.
  • Ausencia de miedo al error o autoconfianza para alcanzar tu objetivo.
  • Concentración en desenvolverte de forma excelente.
  • Un estado de relajación que se lee en el cuerpo.
  • Los resultados llegan sin esfuerzo y sin tener que pensar en ello.

 

Lo opuesto a este estado, como la ansiedad, falta de confianza, baja energía, miedo, estrés, parálisis mental, es el responsable de muchas dificultades y desafíos en las presentaciones y entrenamientos.

 

Este estado opuesto puede ser ocasionado por el solo hecho de saber que uno debe realizar una presentación, pero también, puede ser el estado que uno está portando ese día, estos meses, o en la vida en general.

 

La comunicación no verbal, que veremos más adelante, es el mayor de los delatores de estos estados. Si tu vida está dada vuelta tienes que aprender a “jugar en la zona” cuando te paras frente a la audiencia. Si tu vida está en orden, pero te pones ansioso o tiene miedo escénico, te será más fácil. Ambos factores influyen.

 

Una forma de reencuadrar esta situación es pensar en la siguiente frase: “La distancia entre vos y los demás, es la distancia que hay entre vos y vos mismo”.  Esto quiere decir que la forma en que nos referimos a los demás o al mundo, no es más que un espejo a cómo nos referimos a nosotros mismos. Esta relación con uno mismo está frecuentemente limitada por esos sentimientos que no sabemos cómo conocer, aceptar, sobrellevar, y querer en nosotros mismos.

 

Muchas personas nos hacen saber este tipo de sentimientos con su propio lenguaje. Expresiones como “enfrentar a la audiencia”, “lidiar con los resistentes”, etc., nos dice mucho sobre cómo vemos las cosas por nuestros propios ojos.

 

La audiencia es gente como uno, con sus propios problemas, limitaciones y sentimientos. Nadie del público va a venir especialmente a molestarte. Sus reacciones no son hacia vos, sino hacia sus propias limitaciones. Lo máximo que podrás hacer es ayudarles.

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