Comunicación

EMOCIONES Y COMUNICACIÓN ASERTIVA

La palabra “asertividad” está en boca de la mayoría de las empresas y las personas. Parece ser que todos queremos ser asertivos. En un mundo pleno de asertividad, viviríamos todos de forma correcta, parecería que todos seríamos felices, y las empresas asertivas tendrían mucho éxito.

Bueno, yo siempre desafío la fórmula mágica, esto de decir “si haces esto lograrás aquello”. Simplemente porque no creo en el pensamiento causa-efecto. El ser humano no es un sistema simple, tampoco es un sistema complicado, es un sistema caótico. El kaos es bueno, gracias al kaos aprendemos, nos nutrimos, nos sorprendemos cuando las cosas salen bien, nos ponemos tristes cuando salen mal, etc. El Kaos hace que la vida sea tan linda como tan fea, tan justa como tan injusta. Si no hubiera kaos, viviríamos como en el libro “Un mundo feliz”, cuya lectura recomiendo siempre.

Volviendo a la asertividad, creo que es un pilar fundamental para poder llevar nuestros asuntos adelante. Digamos que ser asertivo es algo necesario, aunque no es lo único. Yo, Axel, me considero asertivo, sin embargo convivo con mis propios demonios internos. Ellos no entienden de asertividad, y los tuyos tampoco. Lo ideal es que los tuyos se entiendan con los míos, o con lo de aquellas personas que te rodean. Y si no se entienden, no pasa nada, como decía : “Yo soy yo, tu eres tú. Si nos encontramos bien, y si no, no podrá ser, cada cual por su camino”.

Veamos qué se entiende por asertividad:

La comunicación asertiva es aquellas que con firmeza busca la solución, no sólo de la situación inmediata, sino también de las causas profundas que han podido llevar a la situación actual. La persona asertiva acepta con igual soltura tanto los cumplidos como las críticas y en este último caso, indica la voluntad de corregir errores. Siempre se manifiesta la opinión real que se tiene sobre el asunto, lo que excluye de ellas toda actitud evasiva. El tono de la comunicación, aunque pueda ser severo, nunca es violento o mordaz.

Cuando la comunicación no es asertiva, entonces puede caerse en una de estas dos opciones:

 

Comunicación Asertiva

 

Comunicación de resignación, evasión o pasiva: Cuando se aceptan problemas o situaciones a regañadientes y contra la opinión propia, sin resolverlos realmente. No se manifiesta realmente lo que se piensa o se siente, adoptando posiciones de facilidad, para salir del paso. El objetivo de esta comunicación es escabullirse de la situación sin hacer el esfuerzo para encontrar soluciones a largo plazo al problema fundamental.

 

Comunicación Evasiva

 

Comunicación agresiva: Cuando las persona se comunican de esta forma intentan dominar o manipular a los demás, apoyándose en la intimidación por medio de asaltos verbales, insultos, ironía, amenazas, humillaciones o comentarios hostiles y culpabilizadores, gestos, muecas o asalto físico. Bajo estas respuestas caben igualmente las situaciones en que se ignora abiertamente al interlocutor. Son respuestas que tienden a resolver la situación inmediata, de manera brusca y cortante, sin mostrar la intención de encontrar soluciones al problema fundamental a largo plazo.

 

Comunicación Agresiva

 

Creo conveniente destacar que, debido al principio de polaridades, cuando en una comunicación una persona adopta la comunicación evasiva, le cede a la otra el lugar para la comunicación agresiva. Y viceversa. No es común que dos personas se comuniquen de forma agresiva, de lo contrario, colapsaría el sistema (pareja, amigos, madre-hija, madre-hijo, jefe-empleado)

 

La famosa terapeuta familiar, Virginia Satir, definía estas polaridades como, la persona APACIGUADORA (aquel que dice a todo que “sí”), DISTRAEDORA (aquel que evade la conversación con cualquier otro tópico), y ACUSADORA (aquel cuyas desgracias caen en la responsabilidad de otros menos en la propia).

Haciendo la correlación, utilizan la comunicación evasiva los apaciguadores y los distraedores. Mientras que los acusadores utilizan la comunicación agresiva.

La pregunta sería: quiénes utilizan la comunicación asertiva?

Pues serán aquellos que no estén polarizados en estos extremos, es decir, que tengas integradas o parcialmente integradas estas polaridades.

Ahora si estás leyendo esto posiblemente pienses que algunas veces eres asertivo y otras no. Eso está muy bien, porque suele ser así. No hay dudas que todos somos asertivos cuando vamos al kiosco a comprar caramelos. Como hacen los científicos cuando ponen a prueba un proceso, la asertividad se pone a prueba en el contexto EMOCIONAL. ¿Cómo eres cuando tu esposa, novia, madre, padre, o jefe te dice algo que te duele? ¿Cómo respondes? ¿Qué emociones te genera?

La gran aclaración es que no depende de tus emociones, sino de lo que haces con ellas. A pesar de que el ser humano sigue negando sus emociones mal llamadas “negativas”, es decir, tristeza, enojo, miedo, desprecio, y exagera aquellas mal llamadas “positivas”, como la alegría y sus derivados, la comunicación asertiva no tiene que ver con eso.

La comunicación asertiva tiene que ver con la forma en que canalizas esas emociones. Si te enojas, y en vez de expresar tu enojo a través de la palabra, te lo guardas, entonces es posible que estés usando la comunicación evasiva. Si te enojas, pero en vez de ponerlo en palabras, lo pones en actos de violencia o en gritos, es posible que caigas en una comunicación agresiva. La emoción puede ser canalizada en comunicación, aún ante emociones desmedidas. Se trata de un aprendizaje del tipo “conductista”. Si quisieras trabajar en tu emoción solamente, entonces deberías ir más a fondo, pero no nos estamos ocupando de eso ahora, estamos viendo que existe la opción de canalizar sin perder el control, y dirigiendo hacia afuera la energía que nos da, por ejemplo, el enojo.

En nuestros cursos de Programación Neurolingüística, trabajamos y enseñamos que la energía emocional se puede canalizar, y una de esas formas es la comunicación. No solo que se puede, sino que es un medio que nos ayuda a saber qué hacer con esa emoción.

Este último reencuadre es muy importante. No estoy diciendo que, dado un estado emocional, aún puedo comunicarme asertivamente. Voy por más, estoy diciendo que, dado una emoción intensa, la comunicación me ayuda a darme cuenta de lo que me pasa con esa emoción, del mensaje que tiene esa emoción, y a pasar a otro estado emocional.

Imagina que te bajas del subte o metro, y alguien te quiso arrebatar la cartera antes de bajar. ¿Acaso no te gustaría tenerlo enfrente para decirle un par de cosas? Y luego te sentirías mejor, ¿no es así? Pero como eso no pasa, te vas caminando hacia tu casa con ese enojo hacia adentro. Y sientes la necesidad de contarle a alguien lo que te quisieron hacer, esos malditos no?

Estoy usando el enojo como ejemplo, pero también sucede con la tristeza. Acaso no necesitamos decirle a alguien lo mucho que nos duele lo que nos han hecho? No estoy diciendo es fácil, hacelo. Estoy afirmando que existe una necesidad.

Resumiendo diría qué, es fácil ser asertivo en contextos emocionalmente neutros, que la asertividad se pone a prueba cuando hay intensidad emocional, y que lo que hace a una persona asertiva no son sus emociones, sino la forma de canalizarlas. Por último, afirmo que no solo se puede ser asertivo en estados emocionales intensos, sino que la comunicación es una necesidad cuando estamos es esos estados.

 

Me despido asertivamente!

Ing. Axel Persello

NLP Trainer

IAFI – Director

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