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EMOCIONES DEL ORADOR

ORATORIA: ESTADO INTERNO DEL ORADOR Y SUS EMOCIONES

 

A los oradores y entrenadores se les enseñan ciertos gestos que son convenientes, pero este post no está dedicado a enseñar esos gestos, sino a que comprendamos de una vez por toda que las emociones se manifiestan a través del cuerpo.

 

Se dice que cuando una persona dice algo con palabras que no coincide con los demás canales de comunicación (su voz, sus microexpresiones, su postura, sus gestos) existe una INCONGRUENCIA.

 

La mayoría de las personas pueden detectar estas incongruencias, a través de una sensación o intuición, tal vez, al no conocer comunicación no verbal no saben manifestar exactamente qué es lo que anda mal, pero si es cierto que se notan.

 

Un claro ejemplo de esto es cuando conocemos a alguien que a pesar de decirnos hermosas palabras no nos termina de “cerrar”. Por el contrario, muchas personas no tienen buenos discursos, pero de alguna forma, nos agradan.

 

No es más que la comunicación no verbal la que nos trasmite es mensaje inconsciente, y de allí que los oradores dedican tiempo al estudio de la CNV.

 

No obstante, hay gestos que se pueden aprender (gestos emblemáticos, gestos ilustrativos) y otros que responden a nuestras emociones más profundas (gestos emotivos o adaptativos).

 

Por todo lo mencionado, la psicología del orador, su estado interno, es, en mi opinión, el factor más importante para realizar un buen discurso. Y sobretodo cuando se trata de entrenamientos, o presentaciones prolongadas, donde se establece cierto vínculo entre el orador y su audiencia.

 

EL JUEGO INTERNO EN LA ORATORIA

 

El juego externo tiene que ver con tus comportamientos externos y el ambiente. El juego interno se relaciona con tu actitud mental y emocional respecto a lo que estás haciendo. Tiene que ver con tu confianza, tu habilidad para concentrarte, saber tratar con los errores, la presión y demás cosas. El concepto de “inner game” fue desarrollado por Timothy Gallwey para ayudar a las personas a alcanzar resultados extraordinarios en varios deportes (tenis, golf, etc.). El éxito en cualquier área involucra tu mente y tu cuerpo. Prepararte mental y emocionalmente para desenvolverte bien es la esencia del “inner game”.

 

Cuando tu juego externo e interno trabajan juntos, la acción fluye de una forma natural, sin esfuerzo, que se denomina “jugar en la zona”. Algunos aspectos que pueden decirte si estás o no en la zona son:

 

  • Un sentimiento de confianza y ausencia de ansiedad.
  • Un sentido de autoridad humilde: confianza sin arrogancia.
  • Ausencia de miedo al error o autoconfianza para alcanzar tu objetivo.
  • Concentración en desenvolverte de forma excelente.
  • Un estado de relajación que se lee en el cuerpo.
  • Los resultados llegan sin esfuerzo y sin tener que pensar en ello.

 

Lo opuesto a este estado, como la ansiedad, falta de confianza, baja energía, miedo, estrés, parálisis mental, es el responsable de muchas dificultades y desafíos en las presentaciones y entrenamientos.

 

Este estado opuesto puede ser ocasionado por el solo hecho de saber que uno debe realizar una presentación, pero también, puede ser el estado que uno está portando ese día, estos meses, o en la vida en general.

 

Como mencioné, la comunicación no verbal, es el mayor de los delatores de estos estados. Si tu vida está dada vuelta tenés que aprender a “jugar en la zona” cuando te parás frente a la audiencia. Si tu vida está en orden, pero te ponés ansioso o tenes miedo escénico, te será más fácil. Ambos factores influyen.

 

Una forma de reencuadrar esta situación es pensar en la siguiente frase: “La distancia entre vos y los demás, es la distancia que hay entre vos y vos mismo”.  Esto quiere decir que la forma en que nos referimos a los demás o al mundo, no es más que un espejo a cómo nos tratamos a nosotros mismos. Esta relación con uno mismo está frecuentemente limitada por esos sentimientos que no sabemos cómo conocer, aceptar, sobrellevar, y querer en nosotros mismos.

 

Muchas personas nos hacen saber este tipo de sentimientos con su propio lenguaje. Expresiones como “enfrentar a la audiencia”, “lidiar con los resistentes”, etc., nos dice mucho sobre cómo vemos las cosas por nuestros propios ojos.

 

La audiencia es gente como uno, con sus propios problemas, limitaciones y sentimientos. Nadie del público va a venir especialmente a molestarte. Sus reacciones no son hacia vos, sino hacia sus propias limitaciones. Lo máximo que podrás hacer es ayudarles.

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