lenguaje vago oratoria

Lenguaje Vago en la enseñanza

NO ERA BUENO EN MATEMATICAS

ACEPTACION Y RESIGNACION

Hago este post para que todos aquellos que enseñan o exponen, abran su mente para la incorporación del lenguaje vago, una opción diferente para enseñar, transmitir o comunicar. El lenguaje vago permite que el oyente rellene las palabras (que son vagas, es decir, inespecíficas) con sus propias experiencias de vida. Aquí les dejo un ejemplo.

Las palabras nos conectan con imágenes, y las imágenes con sensaciones. Cuando tenemos esas sensaciones… nos hablamos a nosotros mismos… y para ello usamos el lenguaje… que nos conecta con imágenes… que nos provoca sensaciones. Puede que mientras leas esto te suceda algo que tiene que ver con lo que acabo de decir. Recuérdalo ahora.

Cuando era pequeño mi madre me decía que no tenía que rendirme fácilmente, porque si resignaba mis objetivos jamás los alcanzaría. Sin embargo, el hecho de que no me rinda no necesariamente implica que alcanzaré mis objetivos. Parece ser que la fórmula funciona para un lado y no funciona para el otro. Yo estaba en aquel entonces aprendiendo matemáticas en el colegio. Específicamente estaba aprendiendo sumas y restas. Cada semana el maestro de matemáticas hacia un concurso de sumas y restas. Escribía en el pizarrón unas 6 o 7 filas de números, nos llamaba a uno por uno, y nos decía: “suma esta fila más esta otra y dime cuanto da”. Recuerdo que eso realmente me provocaba ansiedad. Yo era bueno en matemáticas, pero mi mejor amigo, Julio, no. El era bueno en otras áreas, pero la matemática le costaba mucho. Cuando llegaba el concurso semanal, Julio tenía mucha ansiedad, mucha más ansiedad que yo. Su madre, una mujer encantadora, se había separado de su padre hacía poco tiempo, y Julio era el único hijo fruto de este matrimonio. Su madre le brindaba todo el amor del mundo, y esperaba a cambio que Julio fuera bueno en el colegio, sólo eso. Además, la mamá de Julio era amiga de mi mamá, y yo recuerdo que ella siempre hacia alarde de lo bueno que era su hijo en el colegio.

 

Recuerdo que Julio se sentía muy presionado porque tenía miedo de que su madre no le quisiera si a él  le iba mal en matemática. Esto aumentaba la ansiedad de Julio en el concurso de cálculo. Qué extraño era que no pudiera ganarlo siendo tan inteligente. Era realmente bueno en lengua, en historia, en geografía y en ciencias naturales, pero no lo era en matemáticas.

 

Hace unos 5 años caminando por la calle me lo crucé. Habían pasado unos 25 años. El encuentro fue sorpresivo y agradable. Nos fuimos a tomar unas cervezas. Conversamos mucho, y nos contamos lo que cada uno había hecho en todo este tiempo. Cuando pedí la cuenta Julio me dijo que invitaba y yo acepté. Cada cerveza costaba $ 23 pesos y nos habíamos tomado 5 entre los dos. Sacó su billetera, tomó un billete de $ 100 pesos y lo puso sobre la mesa. Me dijo: “El resto se lo dejo de propina”. Julio estaba ansioso.

 

Me contó que su madre había fallecido hacía unos años, y que él se había casado y era feliz con su esposa y sus dos hijos. Le dije que ya no tenía que hacer buenas sumas para conseguir amor. Me miró de forma extraña, sacó nuevamente su billetera, agregó $ 15 pesos más y me dijo “Mejor pago exacto”.

 

Es extraño que muchas veces corremos atrás de una zanahoria que se mueve más rápido que nosotros. Cuando yo voy atrás de la zanahoria me propongo alcanzarla, pero a veces corro demasiado. Y cuando corremos demasiado puede que nos falte oxígeno. Los atletas cuando corren nunca se detienen abruptamente porque tienen que bajar el ritmo cardíaco lentamente. Entonces cuando la zanahoria se aleja comienzo a verla cada vez más chica y dejo que se aleje lentamente. A eso le llamo aceptación. Porque no me preocupo más por la zanahoria, sino que me preocupo por mi ritmo cardíaco. Pero cuando me detengo, la zanahoria desaparece de mi campo visual. A eso le llamo resignar, porque entonces lo que hago es empezar a imaginar que alcanzo la zanahoria, y me doy cuenta que eso no ocurre. No termina de pasar. Y lo que no termina de pasar da ansiedad. Eso siempre me recuerda a Julio, porque si hubiera aceptado ciertas cosas hubiera ganado el concurso de cálculo. Pero no podía aceptar lo que es inaceptable. Uno niño no puede aceptar que su madre no le quiera. Puede resignar, pero no puede aceptar. Si yo hubiera sabido eso antes, habría pagado la cuenta. Pero gracias a que yo no lo sabía Julio terminó aceptando que las cosas más importantes están más cerca de lo que imaginamos. Eso calma la ansiedad.

 

Ahora es probable que te preguntes qué sentido tiene esta historia. No tiene sentido alguno para tu capacidad de razonamiento, ni tampoco para la mía. Pero si te fijas, la razón no es más importante que la emoción. Y tus emociones no son conscientes, son inconscientes. Y este texto está dirigido hacia tu mente inconsciente. Lo que te tienes que llevar son las imágenes y sensaciones de esta lectura. Como dije al principio, eso es lo que da sentido. Acaso no recuerdas que te dije que recuerdes?

 

EXPLICACION RACIONAL

 

En esta historia estoy haciendo hincapié en la presión que ponen los padres a los hijos, a veces sin darse cuenta, y si se dan cuenta, es siempre bien intencionada. Julio se inventó que si no hacía lo que esperaba la madre, perdería su amor. Esto es una fantasía que puede desarrollar un niño. “Si no hago lo que esperan voy a quedarme solo”. Cómo nunca ganó el concurso de cálculo se le instaló otra creencia “No sirvo para matemáticas”

 

De grande es más fácil hacer cuentas matemáticas. Pero como Julio tenía instalada esa creencia lo hizo mal nuevamente. Cuando desprevenidamente le digo que ya no necesita el amor de su madre porque tiene el amor de su familia, de forma automática e inconsciente, puede desarrollar la capacidad del adulto sin crear conflicto con la antigua creencia de quedarse sólo.

 

Cuando no alcanzo la zanahoria porque me fijo más en mí, estoy diciendo “Ámate a ti mismo, no te inventes metas que no necesitas”. Y cuando digo que dejo de perseguir la zanahoria de forma abrupta, digo: “No te estás cuidando, no renuncies tan fácil”.

 

Aceptar es cuando dejo de perseguir algo y soy feliz sin eso. Resignar es dejar de perseguir algo y seguir queriéndolo.

 

META-EXPLICACION (explicación de la explicación)

 

El primer relato está dirigido al inconsciente, a medida que se lee se entra en un estado de trance. La lectura es confusa pero nos conecta con recuerdos. La mente racional la encuentra “tonta”.

 

La explicación es sólo para dejar conforme a la mente consciente del lector. Para que podamos decir: “AAh! Esto era lo que quería decir”. En rigor de verdad no sirve para nada, porque el conocimiento consciente no soluciona los problemas, simplemente le da explicación a lo que nos pasa.

 

Ing. Axel Persello

Trainer en PNL

Miembro de la National Guide of Hypnotists

 

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